¿Cuál es el método más efectivo para combatir la alopecia?

La caída de cabello, conocida como calvicie, recibe en medicina el nombre de alopecia. Muchas personas creen que la alopecia es un problema exclusivo de los hombres, pero, en realidad, la pérdida definitiva de cabello también afecta a las mujeres. Sin embargo, en el sexo femenino la alopecia suele ser menos intensa y, por lo tanto, más discreta, es más fácil de camuflar.

Tratamientos para alopeciaLos pelos y los cabellos son estructuras cilíndricas compuestas de proteínas, principalmente queratina, que crecen a través de la piel por los folículos pilosos situados en las regiones más profundas de la dermis.
Los pelos presentan características y velocidad de crecimiento diferentes en cada lugar del cuerpo, lo que es fácilmente perceptible cuando comparamos las pestañas, el pelo, los pubianos y la barba, por ejemplo.

El cuero cabelludo posee, en promedio, 100.000 pelos, con un crecimiento medio de 1 a 2 cm por mes. Todos los días perdemos entre 75 a 100 pelos, y dependiendo de la época del año, de la fase de la vida u otros factores ambientales, esta pérdida puede ser aún mayor.

¿Qué causa la alopecia?

La alopecia androgénica, tipo más común de alopecia, es causada por un acortamiento de la fase de crecimiento del cabello, por un afinamiento progresivo del pelo y por la reducción del tamaño de los folículos, haciendo que la raíz quede cada vez más cerca de la superficie de la piel. Esta miniaturización del folículo es un proceso hereditario y mediado por hormonas masculinas. Para ser más exacto, el problema ocurre en aquellos pacientes que producen excesivamente una enzima llamada 5 alfa-reductasa, que transforma la hormona masculina testosterona en su derivado dihidrotestosterona. Los factores genéticos determinan esta producción excesiva.

La dihidrotestosterona se une a los receptores existentes en algunos folículos pilosos provocando la reducción de su tamaño. Por lo tanto, la alopecia ocurre en aquellos individuos con altos niveles de dihidrotestosterona y numerosos folículos con receptores para esta hormona. Las diferentes distribuciones de los receptores de dihidrotestosterona entre individuos explica por qué tenemos diferentes tipos de alopecia.

También es importante resaltar que existen otros tipos de alopecia:

  • Alopecia areata: Es una alopecia de causa inmunológica en la cual, por desregulación del sistema inmunitario, se produce un ataque a los folículos pilosos resultando en la pérdida del cabello.
  • Alopecia seborreica: Se trata de una enfermedad dermatológica bastante común que pueden provocar picores, descamación e inflamación que pueden provocar la pérdida de cabello.
  • Alopecia traumática: Provocada por lesiones en el cuero cabelludo a causa de un uso excesivo de secadores, peines metálicos u otros productos.
  • Alopecia por uso de medicamentos: Algunos fármacos pueden causar alopecia. Entre ellos podemos destacar el exceso de vitamina A, los medicamentos anticoagulates, antitiroideos o los citostáticos, entre otros.

Tratamientos para la alopecia

Los tratamientos deben determinarse en función de factores diversos, entre ellos es importante realizar un diagnóstico correcto del tipo de alopecia y las posibles causas para determinar el mejor tratamiento de alopecia. En este sentido podemos destacar los tratamientos:

Tratamientos clínicos: 

Hoy en día existen innumerables terapias clínicas, con medicamentos tópicos, estimulación del cuero cabelludo y otros tratamientos como la laserterapia.

Es importante aclarar que si la causa es genética, la eficacia del tratamiento clínico dependerá de la evolución de la alopecia y otros factores de índole personal de cada paciente. Antes de optar por un tratamiento es importante consultar con un buen dermatólogo para determinar el tratamiento adecuado. En este sentido, desde La Alopecia Areata, recomendamos optar por profesionales de renombre para asegurar la eficacia del tratamiento. Dermatólogo capilar Madrid, por ejemplo, es una clínica especializada en tratamientos capilares para combatir la alopecia.

Los tratamientos clínicos más eficientes son:

– Minoxidil: Que actúa mejorando la circulación local y por lo tanto retrasando la caída del pelo. Aisladamente los resultados son limitados, pero asociado con otros tratamientos pueden alcanzar buenos resultados.

– finasterida: Que actúa bloqueando la acción del dht en el bulbo capilar y retardando la calvicie. Tiene mayor efecto y eficacia en hombres y nunca debe ser utilizado vía oral por mujeres, que sólo deben utilizar mediante uso tópico y con acompañamiento médico.

– lasecomb: Se trata de una tecnología que estimula la circulación local, retardando la caída y aumentando la cantidad y espesor del cabello.

– Otros: Algunos especialistas utilizan tratamientos tópicos realizados en consultorio, como la intradermoterapia capilar: en ese tratamiento, los “principios activos” se inyectan directamente en la dermis (piel) del paciente, muchas veces con buenos resultados. El uso de shampoo anti-caída siempre ha sido muy popular, pero sus efectos son muy limitados. Son más indicados para tratar otros factores que contribuyen a la caída del cabello, como la dermatitis seborreica (caspa).

Tratamientos cirúrgicos

La solución definitiva para los casos de rarefacción capilar importante es la cirugía de microtransplante capilar. Estos tratamientos están recomendados para alopecias más avanzadas de grados II y III, pero siempre concomitante con el tratamiento clínico para frenar la evolución de la caída, o sea, el trasplante se encargará de aumentar el volumen capilar y el tratamiento clínico de estabilizar la caída.

Otras alternativas para la alopecia: prótesis capilares

En los casos en que el área donante es insuficiente para la realización de un implante satisfactorio, o que el paciente no pueda o no quiera someterse a un procedimiento quirúrgico, las prótesis capilares pueden ser una buena alternativa. Hechas generalmente con pelo natural, implantados sobre una base de material hipoalergénico fino y flexible, se adhieren al cuero cabelludo con adhesivos especiales, que permiten al usuario realizar sus actividades normales (si ejercita, entra en la piscina, se lava la cabeza y dormir, por ejemplo) sin necesidad de extraerlas.

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