Caída del cabello: las principales causas

Hay varias situaciones que pueden llevar al debilitamiento capilar y posterior caída. Por un lado están los factores relacionados con el estilo de vida, y en este apartado podemos incluir los problemas emocionales, el estrés, posibles dietas rigurosas y fallas nutricionales (en hierro, cinc, vitaminas del complejo B o proteínas, por ejemplo) o hábitos que fragilizan el vástago capilar (como por ejemplo determinados peinados y accesorios o técnicas estéticas agresivas o exceso de uso de productos químicos). Por otro lado, las alteraciones físicas, por ejemplo a nivel hormonal o motivadas por infecciones, enfermedades autoinmunes, anemia o problemas de la tiroides, fármacos y tratamientos, sin olvidar la herencia genética pueden contribuir a la caída del cabello.

En el sexo femenino, la caída de cabello puede manifestarse en fases como el embarazo, el posparto y la lactancia, así como en la menopausia, debido a las alteraciones hormonales que ocurren. En los hombres es frecuente que la caída del cabello surja en la mediana edad, sobre todo si existen antecedentes familiares de calvicie.

Los principales tipos de caída de cabello

Cómo ya hemos mencionado previamente, la pérdida de cabello puede estar relacionada con diversos factores, sin embargo hoy os hablaremos de las principales causas de la caída del pelo pueden ser:

Eflúvio telogénico (alopecia difusa): Problema temporal motivado por acontecimientos externos (estrés, alimentación, entre otros) y que se traduce en una caída difusa.
Alopecia androgenética (también denominada calvicie): Alcanza principalmente el sexo masculino y se caracteriza por la pérdida de cabello localizada, como en la zona frontal. En las mujeres es más difusa y alcanza la cima de la cabeza.
Alopecia areata: Se encuentra a menudo asociada a una reacción autoinmune que lleva a la aparición de “claros” (peladas).
Alopecia traumática (agresión capilar): Caída debido a la infección fúngica – la tenía del cuero cabelludo – por un parásito, más común en la infancia.

Soluciones y tratamiento para la caída del cabello

La primera consulta de evaluación capilar es esencial para el diagnóstico. El especialista considera los ciclos capilares, la evaluación clínica y puede requerir la realización de análisis u otros exámenes para detectar eventuales desequilibrios hormonales o patologías asociadas a la pérdida de cabello. Una vez conocida la causa es posible definir el enfoque a seguir, que puede incluir medidas como la interrupción del uso de determinados medicamentos, cambio de hábitos, control de los aspectos nutricionales y hormonales, mediante la toma de suplementos nutricionales y medicamentos, respectivamente. De este modo, la caída de cabello cesará después de algunos meses.

En los casos de caída de cabello por causas genéticas, existen tratamientos farmacológicos específicos para frenar la caída de cabello y potenciar la regeneración del cabello.

En determinados casos recuperar la salud capilar requiere otros tratamientos complementarios como:

Mesoterapia capilar (Bioestimulación folicular por infiltración mesodérmica): Esta técnica es indicada para tratar alopecia androgenética, alopecia areata, efluvio telogénico (caída de cabello).
Láser capilar: Técnica adecuada para la alopecia androgenética, alopecia areata, efluvio telogénico.
Tratamiento transdérmico capilar: Se utiliza para tratar la seborrea, descamación, dermatitis seborreica, alopecia androgenética, alopecia areata, efluvio.
Trasplante Capilar FUE (convencional): Adecuado para la alopecia androgenética, alopecia por tracción, alopecia cicatricial, entre otras. Esta es una de las técnicas más recientes en el nivel de la restauración capilar y que permite corregir, de forma natural y definitiva, zonas calvas o con menor densidad capilar. Los folículos se retiran del cuero cabelludo del paciente y luego se aplican manualmente a través de una pequeña incisión. Los resultados son visibles desde el primer día y se pueden observar en su totalidad a los 12 a 18 meses.

La caída del cabello es un problema común que afecta tanto a hombres como a mujeres, en varias fases de la vida, y se manifiesta de formas distintas. Hoy en día existen varios tratamientos que permiten revertir o frenar su evolución, por lo que la evaluación médica después de los primeros síntomas es esencial.

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