Tricotilomanía

Tricotilomanía, es un término poco frecuente para describir un trastorno raro, clasificado como un desorden del control de impulso, que puede ocurrir de forma aislada o junto con otros desordenes del impulso.

En este artículo trataremos de explicar este trastorno lleva la persona que lo sufre a arrancarse el propio pelo o vellos de las cejas, pestañas u otras partes del cuerpo. Se trata de un desorden grave y difícil de superar que puede provocar una importante pérdida de cabello y calvicie inducida.

El tratamiento es complejo debido a que las causas del problema no son claras, de modo que generalmente pasará por una valoración desde el ámbito de la psicología.

¿Qué es Tricotilomanía?

En términos simples, la tricotilomania se define como la pérdida autoinducida del cabello, en otras palabras, la pérdida de cabello por una acción de voluntaria que responde a un impulso incontrolable. Está clasificado como un desorden de control de los impulsos porque estos individuos no pueden evitar el comportamiento, lo que puede provoca un pérdida de pelo recurrente que puede terminar en calvicie.

Muchas personas creen que este hábito solo afecta al cabello de la cabeza, no obstante el paciente puede arrancarse el pelo de cualquier parte del cuerpo, no obstante generalmente los pacientes de tricotilomania arrancan compulsivamente los pelos del cuero cabelludo, barba, pestañas o cejas, provocando desde la pérdida de pequeños mechones de pelo a una alopecia severa.

Se trata de un desorden poco común que afecta a poco más de 4% de la población, y los síntomas del problema pueden empezar a una edad temprana, entre 3 y 5 años o en la adolescencia, a partir de 13 años.

Ocasionalmente puede afectar a personas en edades más avanzadas, cuyo desencadenante puede ser un fuerte estrés postraumático.

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Síntomas de la tricotilomanía

El síntoma más evidente del problema es arrancarse el pelo. Según la zona y la cantidad de cabello arrancada, la pérdida del cabello se hace más o menos evidente lo que facilita o dificulta del diagnóstico del problema.

Muchos pacientes por vergüenza, cogen el hábito de tirar mechones de pelo de la parte de detrás de la cabeza o los laterales, disimulando así las zonas calvas. Algunos paciente arrancan pequeños mechones de pelo mientras que otros arrancan un buen puñado de pelo, pudiendo llegar a provocar la calvivie total.

En ocasiones, por la forma que adquiere las zonas sin pelo, este problema puede confundirse con la alopecia areata, sin embargo las causas de ambos problemas son muy distintas.

Normalmente las personas que sufren este desorden evitan hacer evidente el problema, y por eso suelen buscar formas para disimular la pérdida de cabello de diferentes maneras, cambiándose el peinado, usando sombreros o incluso pelucas.

Otros síntomas de la tricotilomania, aunque considerados secundarios, pueden útiles para detectar el problema. Por ejemplo, es común que los que se toquen con mucha frecuencia el pelo, además suelen mordisquear o chupar las puntas del cabello.  En general suelen tener un comportamiento compulsivo respecto al pelo.

Es importante observar cualquiera de estos comportamientos y ayudar a la persona que está sufriendo el desorden a buscar tratamiento lo más rápido posible para superarlo.

Puede no parecer un desorden o problema muy serio, definitivamente puede serlo para quienes lo padecen, ya que este trastorno puede provocar distanciamiento social, puede afectar la vida laboral y personal y provocar un impacto negativo en la autoestima de la persona por la pérdida del cabello.

Tricotilomania en niños

En niños, la tricotilomanía puede empezar entre los 3 y 5 años, una edad temprana que facilita el diagnóstico y tratamiento de este desorden infantil.

El porcentaje de superación de la tricotilomanía es niños es bastante superior al de adolescentes y adultos, ya que a la temprana edad los más pequeños son más controlables y fáciles de realizar un seguimiento. Existen varias terapias, para padres e hijos, enfocadas a la comprensión y tratamiento del problema.

También puede ocurrir que el comportamiento desaparezca solo cuando afecta a niños muy pequeños. Sin embargo en la mayoría de los casos requiere atención de un especialista.

Cuando el desorden ocurre en la adolescencia, a partir de los 12 años, el problema puede ser más difícil de solucionar ya que, por vergüenza suelen ocultar el problema dificultando el diagnóstico.

No obstante se trata de una incidencia baja, existen unos pocos casos de tricotilomanía en bebés y al igual que ocurre en los niños con más edad, suele tratarse de una expresión de ansiedad que requiere un tratamiento que incluye una terapia conjunta para padres e hijos.

Causas del trastorno

La tricotilomanía no responde a una causa concreta. Se trata de un desorden de comportamiento obsesivo-compulsivo que puede tener distintas causas como factor desencadenante. La depresión, la ansiedad y el estrés postraumático suelen ser los desencadenantes más comunes.

Algunos estudios han señalado que los individuos que sufren este desorden podrían tener un menor volumen cerebelar, aunque estos hallazgos no son concluyentes.

También se baraja como posible causante de la la tricotilomanía una mutación en el gen SLITRK1, en los  genes receptores de serotonina​ o en el gen HOXB8, aunque se tratan de estudios preliminares, evidencian la posibilidad de que el problema  puede tener un componente genético.

Dado que las causas fisiológicas del comportamiento no están caras, este problema suele abordarse a partir de una terapia personalizada para afrontar los factores que desencadenan la acción obsesiva de arrancarse el pelo.

En el ámbito de la psicología existen varias líneas de actuación que permiten abordar la terapia más indicada para cada caso, en función de la edad del paciente.

Describiendo el comportamiento generado por la tricotilomanía

Una persona que sufre tricotilomanía sentirá primero un impulso incontrolable de arrancarse el pelo, lo que le llevará primero a una sensación de tensión antes de estirar el mechón de pelo y luego a una sensación de gratificación o placer cuando finalmente arranca el pelo.

La mayoría de las veces el individuo es consciente de lo perjudicial que puede ser su comportamiento y en ocasiones incluso intentan reducir o evitar el comportamiento típico, pero la extracción del cabello es un trastorno compulsivo y es muy difícil de controlar el impulso.

¿Cuál es la solución para la tricotilomanía?

Este trastorno requiere inevitablemente el seguimiento de una terapia psicológica para detectar los factores que desencadenan la compulsión, elaborando una estrategia para redirigir el impulso hacia un comportamiento menos dañino.

El tratamiento de la tricotilomanía puede incluir además el uso de fármacos y productos para curar y estimular el crecimiento del cabello.

En lo que afecta exclusivamente a la pérdida de cabello, la buena noticia es que si el individuo deja de arrancarse el pelo, este vuelve a crecer. De hecho, esta es una duda frecuente en las personas que sufren este trastorno.

Buenas noticias, resuelto el trastorno tricotilomanía el pelo vuelve crecer.

La tricotilomanía es un desorden muy estudiado en psicología, ya que esta directamente relacionado con el comportamiento psicológico del paciente.

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